Una vez realizada la plantación de los individuos se propone realizar un monitoreo periódico en al menos los 10 primeros años después de la colocación este consistirá en realizar visitas de campo en forma periódica, durante las cuales se realizaran muestreos de agua, con el objetivo de medir el contenido de salinidad.
Para evaluar el éxito de la reforestación, se realizaran mediciones del tamaño de los propágulos, así como el porcentaje de mortandad. En cuanto a este último punto se evaluaran mediante métodos estadísticos si es factible reponer a los individuos o si es suficiente con los que habrán sobrevivido para que se reestablezca la población.